Monthly Archives: January 2014

Mirando con ojo de pescado el mundo editorial (Impresiones IV)

Impresiones IV

Como si fuéramos nosotros mismos los que estuviéramos leyéndolos”, repite Rodrigo desde sus lentes pausados, mirando de reojo el mundo editorial, así…, con ojo de pescado:

El ritmo propio de la literatura se conjuga con el de la música para transportarnos a las historias que se relatan. Así el sonido de las canciones de Héctor Lavoe, The Clash, Bob Marley, entre otros, que se escuchan al fondo de la lectura, hace que nos sintamos espectadores de cada escena. También nos sentimos personajes de la misma al escuchar la voz de Julio Cortázar, Gonzalo Rojas, Raúl Gómez Jattin, etc., como si fuéramos nosotros mismos los que estuviéramos leyéndolos, pues cada palabra que lee el personaje está también en nuestros ojos, en nuestra mente. Balada/Track es una buena forma de hacer llegar la literatura a distintas personas, no por medio de intereses mercantiles que es lo que ahora prima en las editoriales, sino por la pasión que nos lleva a muchos a escribir y leer, por la literatura misma!

Rodrigo Lombana Riaño

Lector de vanguardias y entelequias

Tagged , , , , , , , , , ,

“Se siente uno como niño revolcado por las olas del mar” (Impresiones III)

Impresiones 3Se siente uno como niño revolcado por las olas del mar. Trajinado a su antojo, casi ahogado entre las baladas y las palabras. El libro de Juan Guillermo arrastra al lector hasta costas desconocidas. A veces, como sus personajes, atraca uno en las playas de la nostalgia, de ese amor que nunca fue. Otras, lo despierta a uno el olor de la selva y el sol intenso sobre las copas de los árboles. Y otras, como el autor nos advirtió, se queda uno a la deriva, perdido en ese inmenso mar. Pero feliz.

Angélica Puerto Tello

Escritora

CHILE

Tagged , , , , ,

“Que llegó usted después que yo a leer estas palabras” (Impresiones II)

Impresiones 2Juan, hermano, estuve varios días pensando sobre todo en la forma a elegir para escribir algo sobre “Balada-Track”; pasé por varias estructuras, por varios principios y finales, pero siempre terminaba aquí, en una especie de carta, un diálogo, como si estuviéramos hablando mientras nos tomamos una cerveza y nos fumamos unos cigarrillos, no sé, como algo más personal.

Y ya que estamos aquí, que llegó usted después que yo a leer estas palabras, quisiera empezar diciéndole que ha escrito usted una hermosa novela, una novela que me recuerda la sorpresa que hace ya varios años me causó descubrir el significado del título de “Trilce” de Vallejo, es decir, entre triste y dulce. Y se lo digo porque así me he sentido con estos personajes, dos mujeres y un par de tipos que nadan en la soledad, en la tristeza, en el abandono, pero que al mismo tiempo miran hacia el futuro que es la nada y el tiempo como si esperaran algo de él, convencidos del futuro. ¿Qué esperan? Me da la impresión que no saben, por supuesto, como no sé yo, precisamente porque debe ser que miran las cosas de esa forma por la edad, esa en la que me encontré leyendo su novela y que nos ampara diciéndonos que ese largo recorrido de dejar la juventud atrás cada vez se hace más palpable y que creímos, en nuestro devaneos adolescentes, que nos iba a arrojar al desprecio y la tristeza y que debemos reconocer impávidos que nos ha dejado en la incertidumbre. Pero, al contrario, eso no nos deprime a aquellos que estamos cerca de los treinta, sino que nos da más fuerzas para aventurarnos a lo desconocido, a la vida, finalmente.

También tengo que reconocer que me fue imposible no leer sin la banda sonora; pensé que sería una traición a la novela, a usted, a esa hermosa poética de esta época cada vez más incierta pero al mismo tiempo arriesgada para el lector y el escritor. Y así, me encontré a veces leyendo y escuchando al mismo tiempo las frases, las tonadas, el ritmo, viendo cómo movía las caderas Salomé o como cantaba desde el centro del mundo Sofía. Otras veces la canción y las palabras escritas se encontraban en una inexplicable conjunción, hija del azar, y yo me sentía como revolcado en medio del tiempo y de la existencia, como quizás otras novelas no pueden hacerlo y que usted ha conjurado para hacernos -¿cierto?- cómplices de sus personajes.

Finalmente, no sé si venga al caso pero permítame decírselo, no he podido evitar leer su novela al tiempo con otras, con Kundera, con Bolaño, con Tomás González, y sinceramente creo que sus palabras no desmerecen en un ápice a la de estos maestros, lo que me hace lamentar que obras como la suya no tengan la oportunidad de acercarse a más lectores, aunque claro, desde mi posición, trataré de compartirla.

Un abrazo Juan, y espero que pronto, por medio de los libros, de los correos o desde esta búsqueda incansable a través del lenguaje, podamos encontrarnos y compartir más palabras…

Sergio Barón

Amigo de hace tiempo y de Ribeyro

España

Tagged , , , , , , ,

“Ay Sofía!, si te encuentro, nos quitamos el miedo juntos” (Variaciones I)

Frase I“Ay Sofía!, si te encuentro, nos quitamos el miedo juntos”, así me ha dicho Roberto -desde algún lugar del Pacífico- que le diga a Sofía cuando la vuelva a ver. También me ha regalado estas sílabas compulsivas desde el otro lado del mundo:

Balada / Track es un experimento original, con un resultado absorbente. Las historias de Sofía, Salomé, Julio y Camilo son acompañadas con canciones que le dan al lector las provisiones necesarias para identificarse con los personajes. El conflicto del amor o, más bien, del desamor acercan las historias, pero la esencia del libro reside en el partir, el regresar o el quedarse en un país que amarra y aparta. Los que hemos salido o los que se han quedado nos vamos encontrando en los personajes y, “con el tiempo, todos somos lugares comunes, Sofía, nadie se salva”. A partir de pedacitos que se repiten en la vida, Balada /Track reconstruye historias que quedan abiertas al lector. Un libro novedoso y una lectura cautivadora conducida por una lista de reproducción que nos invita a escuchar y recordar.

Roberto Ulloa

Viajero Informático

Tagged , , , , , ,